A pesar de que la reforma laboral de 2019 prometía procesos más rápidos y eficientes, en Puebla continúan registrándose casos de trabajadores que llevan meses e incluso años esperando una resolución en sus demandas laborales.
La reforma planteaba que los conflictos se resolvieran en un plazo máximo de seis meses; sin embargo, afectados aseguran que la realidad es distinta debido al rezago en tribunales, falta de personal y retrasos administrativos.

Denuncian desgaste económico y emocional
Entre los casos se encuentra el de Israel Picazo López, quien trabajó durante más de 30 años en las armadoras Volkswagen y Audi y asegura que fue despedido después de regresar de una cirugía.
El trabajador afirmó que el proceso laboral continúa sin resolverse mientras enfrenta problemas económicos y familiares derivados de la pérdida de ingresos.
Otro caso es el de Eduardo Alejandro Coronel Gutiérrez, extrabajador de Telcel, quien señaló que después de varios meses aún no recibe sentencia pese a que su audiencia se realizó desde 2024.
También denunció afectaciones económicas y problemas de salud ocasionados por la incertidumbre del proceso.
En tanto, Norman Castro Campos, ex trabajador de Planet Fitness, aseguró que los trámites laborales implican largas esperas, múltiples diligencias y procesos burocráticos complicados para quienes dependen de un ingreso diario.
Especialistas advierten fallas estructurales
El abogado laboral Alan Ortega Rodríguez explicó que el sistema enfrenta problemas de infraestructura, falta de personal y acumulación de expedientes, factores que continúan retrasando la resolución de conflictos.
Además, indicó que algunos procesos administrativos relacionados con instituciones como IMSS e Infonavit también generan demoras adicionales.
Reforma laboral aún no cumple expectativas
La reforma laboral impulsada en 2019 buscaba terminar con los juicios prolongados y garantizar una justicia más rápida para trabajadores y empleadores.
No obstante, especialistas y afectados consideran que el sistema todavía enfrenta importantes retos para cumplir con los tiempos prometidos y garantizar resoluciones ágiles.
Mientras tanto, cientos de trabajadores continúan esperando sentencias laborales mientras enfrentan incertidumbre económica y personal.
